¡Podrás también con la búsqueda de empleo!

Comparte:
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Creciste en una posguerra, sobreviviste a una dictadura fascista, a la transición y a todos los cambios de color que han existido, a todas las vicisitudes de tu vida: ¡podrás también con la búsqueda de empleo!

Imagen: Parejas Orientadoras
Imagen: Parejas Orientadoras

 

Buscar trabajo más allá de los cuarenta es duro. Con una crisis de por medio, doblemente duro. No existen muchas oportunidades y las que van apareciendo parecen buscar un perfil muy concreto. Personas muy expertas, de una edad y sexo determinadas y por un sueldo y horario que tal vez dejen bastante que desear.

Antes, tal vez por la cantidad de empleos que había, tal vez por la diferencia de edad, tal vez porque las exigencias eran distintas, encontrar trabajo resultaba más sencillo.

Hoy en día, te informas acerca de qué hacer para asegurarte tener un trabajo y recibes un aluvión de consejos de personas que vete a saber cuándo fue la última vez que buscaron, si tienen verdadera experiencia o formación en orientación laboral, empatía o suficiente sensibilidad para ver más allá de su propia visión de algo tan duro como buscar trabajo día tras día, mes tras mes…

Entiendes que buscar trabajo de lo que entendías lo tuyo es una buena idea, porque tienes una experiencia indiscutible. Y no comprendes porqué no lo ven así las personas que dictan las características imprescindibles para cubrir ciertas vacantes. A pesar de las ayudas económicas en la contratación, España parece tener una cultura socio-laboral no respetuosa con el talento de los mayores de cuarenta años.Tampoco con su espíritu de superación. Tampoco con el gran sinsentido que esto resulta.

Este hecho te chafa. Toda una vida aprendiendo y luchando, haciendo bien tu trabajo, formándote en él… y parece una pérdida de tiempo. No lo es, pero en ese momento no te sale verlo de otro modo. Hasta que llegas a la conclusión de que si has llegado hasta este punto en tu vida no es para dejarlo correr, dejarte abatir… no te apetece que caiga en saco roto. Entre otras cosas porque no es justo. Y no es justo para ti, para personas como tú y, sobretodo para personas con las que podrías haber trabajado que se hubieran visto beneficiadas por esa experiencia tanto vital como profesional: compañeros, clientes, jefes… Aunque no puedes entretenerte con esto. No puedes entretenerte con la filosofía de bar y pensar cómo debería ser este mundo, esta España o tu propia región.

Así que te preguntas qué puedes hacer y te estrujas el cerebro. Exprimes Google en busca de respuestas. Vas al Inem. Vas a donde haga falta para encontrar pistas que te creen un camino factible hacia un empleo.

Haces pruebas de curriculum vitae, distintas fotos de carné que parecen no gustarte ninguna (es lo que tienen, las fotos de carné, que todos parecemos rarísimos en ellas), te apuntas a todos los cursos de formación que te suenan remotamente a posibilidad laboral.

Piensas en qué tipo de trabajos puedes realizar sin encontrar el handicap de la edad, de tu sexo, o cualquier otro handicap que tengas, consideras tener o te crees, de tanto informarte sobre búsqueda de empleo. Qué tipo de formaciones necesitarás, si cuestan dinero, si están disponibles…

Hay muchos cursos, y bastantes de ellos son específicos para menores de 30 años. Y cuando puedes acceder a ellos tal vez llevas tanto tiempo sin estudiar que se te hace más cuesta arriba de lo que te gustaria. Cosa que te aporta cierta inseguridad, al menos al principio.

Te apuntas a Infojobs, a plataformas de búsqueda de empleo, a iniciativas que puedan darte visibilidad… te apuntarías a un bombardeo, ya puestos a vivir esto como una guerra.

El teléfono no suena. No al menos para ofrecerte un trabajo. Y las pocas veces que tienes una entrevista, es tanta la presión que llevas encima, tal vez tuya, tal vez externa, que no muestras todo lo que podrías mostrar. Tal vez te tiembla la boca, la voz… a veces ya das por hecho que no tendrías que haber ido, que estabas mejor en tu casa, donde nadie termina por decirte “ya te llamaré” con cara de tapa de yogur: “sigue buscando”.

Quieres estar al 100%, porque todo el mundo hace hincapié en lo bueno que esto es para tu salud y para tu búsqueda de empleo, para el cutis y para tu vida social… y al no conseguirlo, terminas por pensar que no eres lo suficientemente fuerte. Te enfadas contigo mism@.

Y continúas intentando averiguar qué más puedes hacer. No quieres cerrarte puertas, más bien al contrario piensas en abrir puertas, en crearlas. Pero resulta que cada vez que creas una, parece perder peso la anterior. Se ha puesto de moda fichar especialistas. Si tienes conocimientos de muchas cosas puedes parecer disperso, en vez de apasionado del aprendizaje.

Pasan meses sin que te llamen para entrevistas. El dinero del paro se agota. Y a los problemas de no encontrar trabajo se aúnan los problemas de ser adulto sin empleo. La ropita de tus hijos, la calefacción y los alimentos para que no enfermen no se pagan con ilusión, sino con dinero. Y a cada mes que pasa, tus recursos y los de quienes te ayudarían son cada vez más limitados. Cuanto más tiempo llevas sin empleo y más “noes” recibes, más te cuesta que los pensamientos que no quieres tener no aparezcan demasiado. No se queden a echar la mañana o la tarde contigo.

Cada nuevo “no” duele más que el anterior, pesa más, se queda más tiempo.

Y no dejas de preguntarte qué estarás haciendo mal., si no tendrán razón en no darte el empleo…

Desarrollas una vergüenza mayor que la que viviste en tu adolescencia, al compararte con personas de tu edad que desconocen la suerte que tienen de encontrarse estabilizados laboral/económicamente.

¿Y ahora qué?

Pues te diré que, si bien es cierto que no tienes perfil para todos los trabajos, sí existe una empresa donde te necesitan y te están esperando con los brazos abiertos. No te rindas ahora: solo tenéis que encontraros.

Aunque haya empresas empeñadas en rodearse de juventud, existen otras que, bien por las ayudas económicas que pueden recibir, bien por apostar por el talento más allá de tu fecha de nacimiento, estarán dispuestas a darte una oportunidad.

No te voy a engañar, no son la mayoría. Me gustaría que fuesen muchas más. Pero si te rindes ahora, las empresas que sí te contratarían podrían perderse tu talento y seguir buscando a su empleado idóneo.

¿Lo vas a consentir?

Webs que pueden interesarte:

Sugerencias para poder convivir con esta situación:

  • No te empeñes en vivir en soledad esta dura experiencia. Compartirla te ayudará a verla con más esperanza.

  • No te culpes por no tener empleo.

  • Ten presente tu lado profesional y úsalo a menudo con tareas de voluntariado o cursos, te aportará más seguridad en ti mismo.

  • Facilítate el contacto, a poder ser presencial, con alguien que te acompañe en todo esto, con conocimientos de orientación laboral.

  • No dejes de tener vida social. Tus amigos y familiares pueden ser un punto de     apoyo muy bueno.

  • Tómate unas vacaciones en tu búsqueda si ves que te estás saturando y coincide que son fechas con escasa contratación.

  • Disfruta de las cosas buenas y gratuitas, paseos por el campo, por la playa… no son pérdidas de tiempo, son cargadores de baterías.

  • Buscar trabajo no es como solía decirse para ser madre, “las 24 horas del día”. Eso estresaría hasta a Gandhi.

  • Apúntate a «saraos» que te hagan sonreír. Y permítete buenos momentos.

  • Agárrate a tu creatividad, es la mejor medicina para curar los ánimos.

  • Hazte con historias de éxito de personas con perfil similar al tuyo para no olvidar que puedes conseguirlo.

  • Analiza en profundidad cada contacto que tengas con cada empresa, obtendrásinformación muy útil.

  • Ponte en el lugar del entrevistador y averigua qué cosas haces de forma mejorable:

    • ¿Utilizaste una correcta forma de expresarte?

    • ¿Fuiste considerado y puntual?

    • ¿Te mostraste implicado en la entrevista?

    • ¿Parecías demasiado ansioso?

    • ¿Te mostraste demasiado pesimista?

    • ¿Tu aspecto, tu forma de mostrarte era profesional, saludable?

    • Y resumiendo: ¿tú, siendo el entrevistador, cómo te hubieras evaluado?

Texto escrito por Rosa Palmer  @Rosa_Palmer con la inestimable colaboración de Elena Montesinos @Elena67, una de nuestras orientadas.

Su blog, Por El Camino Azul.

Su espacio como colaboradora en La Nueva Ruta del Empleo.

Su Linkedin. Su Twitter. Su página de Facebook.


Comparte:
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

2 respuestas a “¡Podrás también con la búsqueda de empleo!”

  1. …pero yo tengo 50 años y no he vivido la posguerra, es más, nací precisamente en una época que se considera (dentro de la situación) de expansión económica, con lo de los planes de desarrollo, etc. Apenas recuerdo el franquismo y la gente de 40 años, justo nació a la muerte del dictador, que fue en 1975, ahora hará en noviembre 40 años.
    Creo que esos datos más bien corresponden a nuestros padres.

  2. No hay absolutamente nada que perdonar. Ante todo: gracias por echarle un vistazo a nuestra Web y por leernos y decidirte a comentar.

    Espero que la incomodidad que sentiste al leer la entradilla del artículo no te impidiera leer el resto del mismo y que este, de un modo u otro, te haya podido resultar de utilidad.

    El texto está compuesto con la idea de ayudar a comprender las vivencias de los mayores de cuarenta años que aún se encuentran en edad de poder estar en activo. También para mostrarles que si bien la edad, lamentablemente, es un handicap duro en este país, esto no implica que no vayan a encontrar trabajo en absoluto. Es decir, pretendíamos dar apoyo y motivación. Mostrarles que es preciso que no magnifiquen ningún handicap y aprovechen para analizar otros aspectos sobre los que sí pueden incidir. ¡No podemos ganar contra nuestro año de nacimiento, sí contra algún otro aspecto que no sea inamovible!

    Como bien recordarás, la época de posguerra está dividida en dos etapas, una más inmediata al fin de la Guerra Civil, y otra que se encuentra más cercana a cuando empezó a despuntar el nivel de vida en este país. De hecho, en algunos corros estiran el periodo de posguerra no sólo hasta la muerte de Franco, sino además hasta la llegada de la Constitución. (No vamos a entrar a la valoración de esto, puesto que esta no es una Web sobre historia y podríamos liarla -más aún ;)- al respecto).

    Entiendo que consideres que fue exagerada la utilización del concepto de posguerra, porque puede parecerlo, visto de forma analítica. Por favor, recuerda que parte de la generación de españoles que pueden ser nuestros padres se encuentran también en búsqueda de empleo.

    Dicho todo esto, no puedo sino hacer patente la disculpa de la iniciativa entera, y mía en particular, ante cualquier persona que pueda haberse sentido de forma parecida a la que has experimentado tú.

    Aprovechamos para solicitar tu opinión y de demás visitantes de la Web ¿qué entradilla escribiríais? ¡Podemos elegir entre todos la más adecuada! ¿Qué os parece?

    Muchas gracias por vuestra colaboración ¡feliz búsqueda!

    Rosa Palmer @Rosa_Palmer