Shia LaBeauf y 9 tips para motivarte

Echar en falta a la motivación nos convierte a veces, en daltónicos de motivos y motivadores que están allá para darle color a nuestra vida. Incluso en nuestro interior. ¿Te apetece aprender a encontrarlos?

 

motivación
Imagen: Parejas Orientadoras. Original de Pixabay.

Durante las vacaciones de Parejas Orientadoras, surgió un video muy vistoso. En él, podíamos ver al actor Shia LaBeauf realmente esforzándose por motivarnos. Con un fondo verde tras él, iba de un lado a otro mostrando un enfado significativo mientras nos remarcaba una y otra vez “solo hazlo”.

Motivación, divino tesoro

Al pensar en motivación, tenemos la mala costumbre de visionarla como una especie de regalo místico caído del cielo que nos brinde luz, de forma clara, además de un invisible resorte que nos levante de la silla o sofá y nos ponga en movimiento a nosotros, a nuestras mentes y a nuestras posibilidades.

Ese es uno de los problemas que, indefectiblemente, ocurren al buscar motivación, salvo que no sea la primera vez que te pares a pensar en cómo puedes encontrarla, provocarla, darle de comer.

Un problema, sí, porque no sé tú, pero yo aún no me he encontrado con ningún hada madrina, ni duende, ni mago ni luz clarividente ni resorte inteligente que me pusiera en movimiento, sacudiendo mi cerebro y provocando así que mis ideas encajasen entre sí, sin esfuerzo ni tiempo mediante.

¿Por qué nos olvidamos de valorarnos como fuente de motivación?

Tal vez al darle a la motivación ese aire mitológico que tiene, con sus musas y su magia, parece increíble la idea de que la tengamos más a mano de lo que creemos. Tenemos la impresión de que, al ser algo tan maravilloso, tiene que surgir de forma inusual, externa, como un regalo. Y esa es la parte que me resulta triste: que no asociemos los regalos, también, como algo que nos podemos hacer a nosotros mismos. No necesitamos a nadie para regalarnos nada. ¡Podemos regalarnos tantas cosas! Y muchas de esas cosas que podemos regalarnos, chicos, ni siquiera se encuentra disponible en tiendas. Ni pueden cambiarse por ese extraño y rancio objeto que es el dinero.

¿Recuerdas cuando la motivación venía sin que le invitaras, sin que sucediera nada de otro mundo?

Hubo momentos en tu vida en los que te encontrabas con unas terribles ganas de hacer las más sencillas de las cosas. Te sentías también capaz de poder terminar haciendo las más complicadas o estrambóticas. ¿Por qué era eso? ¿Porque eras niñ@ y eras un iluso? ¡Porque eras niño y aún no te habías contagiado de las limitaciones que añaden los adultos a la hora de soñar! Son tantas, tantas, y de tan distinta índole, que algunos adultos se las regalan unos a otros. No con mala fe, no vayas a creer. ¡Consideran estar haciéndose el favor de sus vidas, al abrirles los ojos y hacerles ver que no son ni serán capaces  de lograr su sueño!

¿Que eres adulto y siéndolo todo es más complicado?

No te preocupes, ser adulto tiene solución. Hay gente que se divierte diciendo que la adolescencia es una enfermedad que cura el tiempo. Resulta que la edad adulta también. Pero no el paso del tiempo, sino el disfrute del tiempo de calidad invertido en uno mismo y en aquellas cosas que te conectan con tus instintos, tus sueños y tu niño interior.

¿Cómo encontrar o recobrar tu motivación?

  • Llena al máximo tu vida de experiencias.
  • Acuérdate de quitarte tus gafas de ver los dias solo nublados y las sonrisas como desfiles de dientes y la felicidad sólo en vidas ajenas.

Muy bonito, sí. ¡Ah! ¿Qué cómo te lo montas?

  1. Atrévete. ¿A qué? A motivarte. A descubrir en ti un agente motivador. Para ti y para los demás.
  2. Lamentos y “no puedo”, “no me sale” ¡fuera! Uno no puede motivarse si continuamente está remugando. Tal vez consiga desmotivarse más y, de paso a los de su entorno. Aunque no creo que lo que quieras sea un círculo de seres queridos tristes y sin ganas.
  3. ¡3, 2, 1: acción! ¿Qué acción? ¡Cualquier tipo de acción que, como mínimo no te haga sentir bien!
  4. ¿No se te ocurre qué hacer? ¡Desempolva hobbies y sueños anteriores!
  5. No te obceques esperando motivación, ni observando la vida: disfruta. Y, sobretodo, disfruta de ti. ¿Has oído aquello de no ver los árboles mientras se busca el bosque? Pues eso 😉
  6. Suelta lastre. Que tus emociones negativas no te tomen cariño y te adopten.
  7. Inspírate. Todos conocemos alguna persona, en lo personal o de forma pública, con una historia que nos hace sentir con más fuerzas.
  8. Fabrícate tus propias gafas de ver los días soleados, las sonrisas como cariñosas posibilidades y la felicidad como algo que está a la vuelta de la esquina. De las esquinas del mundo, de las esquinas de tu interior.
  9. Y, como dice Shia en el video: si estás cansado de volver a empezar, deja de rendirte.

 

¿Te apetece contarnos tu historia motivadora?

Puedes hacerlo aquí abajo en forma de comentario. También puedes charlar con nosotras en nuestras Redes Sociales. Y, si lo prefieres, puedes enviárnosla para que estudiemos su posible publicación en nuestra Web a esta dirección: parejas2@parejasorientadoras.com

 

Si te apetece ver el video, puedes hacerlo aquí:

 

¿Tienes un ratito más? Aquí tienes una relación de artículos que pueden ser de tu interés:

Atrévete a ver más allá de tus complejos y ámate.

Este verano hemos leído…

¿Motivarse o morir? La importancia de la motivación para la búsqueda de empleo

 

Texto por Rosa Palmer, miembro de Parejas Orientadoras.

Su blog, Por El Camino Azul.

Su espacio como colaboradora en La Nueva Ruta del Empleo.

Su Linkedin. Su Twitter. Su página de Facebook.

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